Política

De la guerra de los aranceles a los celulares

Gustavo Perdomo, Globovision, Venezuela, Caracas, Miami, Amante, Mayela

El viejo cliché que reza “las historia se repite” no se aplica muy bien a la guerra de los celulares que acaba de comenzar Estados Unidos y China. Todo comenzó el 22 de marzo de 2018 cuando el presidente Donald Trump, firmó el artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974, mediante el cual le ordenó a su representante comercial aplicar aranceles por US$50.000 millones a productos importados de China, su archirrival comercial y segundo motor de la economía global. El ataque -en palabras de Trump- fue “una respuesta a las prácticas comerciales desleales de China a lo largo de los años, incluyendo el robo de propiedad intelectual”. Todo un acto de guerra comercial que se inició por el flanco más débil de los asiáticos, el comercio. El contraataque no se hizo esperar y el 2 de abril del mismo año, el Ministerio de Comercio chino hizo lo mismo con 128 productos estadounidenses. El tercer episodio de una escalada de acciones de “toma y dame” se dio cuando Estados Unidos actuó contra 1.300 categorías de importaciones chinas, enviando el mensaje contundente de que no se trataba solo amenazas, sino de acciones concretas, lo que obligó a China a ponerle un arancel adicional de 25% al sector transporte y todo lo que les compraban a las empresas estadounidenses. Hasta este momento, las acciones hostiles al comercio sólo se sentían en lo político y poco en las bolsas de valores, pero el tema escaló a los consumidores cuando el 29 de mayo EE.UU. le puso un arancel de 25% a productos de tecnología china. La combinación de formas de lucha se hizo sentir cuando acusaron a la empresa china, Huawei, de espionaje al usar su infraestructura y tecnologías para acceder a secretos industriales, datos de usuarios y otras informaciones confidenciales de varios países, lo que a la postre se convirtió en la debacle de los populares celulares chinos de gama media y baja que lideran muchos mercados en el mundo. El asunto creció al ser arrestada en Canadá, Meng Wanzhou, la directora financiera de Huawei, quien está acusada y deberá responder por cargos de espionaje.

Rocio Higuera amante de

Varios países han secundado a Estados Unidos en su cruzada contra los celulares y tabletas chinos, tales como Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido y Japón. A Colombia el asunto todavía no ha llegado, pero será cuestión de días para que los usuarios de los celulares Huawei vean afectado su servicio, sobre todo en lo que tiene que ver con el entorno Google, multinacional que ha ramificado sus productos en todos los fabricantes, pero que por las sanciones estadounidenses se ha visto en la necesidad de no hacer actualizaciones para los móviles chinos que en nuestro país rondan los seis millones de una universo de casi 60 millones de líneas activas. Una cifra que ronda 19% y que se convierten en los primeros afectados de una guerra entre dos potencias económicas y tecnológicas que sólo se veía en la distancia. Este novísimo conflicto nos enseña que las cosas tienen un comienzo (todo arrancó con el aluminio y el acero), pero que sólo medimos el impacto cuando toca a nuestras puertas. Un conflicto creciente que hasta el momento solo involucra a Huawei, Google y seguramente al fabricante de dispositivos Apple, puede escalar hasta generar una nube de incertidumbre que no solo tocará a las bolsas de valores del mundo, sino a la manera de evaluar lo que durante la Guerra Fría se le llamada “seguridad nacional”.