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Simeone: 32 aáos de pasión

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Simeone: 32 aáos de pasión

H oy, a sus 49 aáos, marcha como líder de LaLiga sólo tres jornadas después de iniciar el mayúsculo reto de mantener al Atlético en lo más alto tras el cambio de ciclo experimentado en el verano como consecuencia del mayor éxodo de futbolistas importantes que se recuerda. Sin embargo, fue t al día como hoy, pero de 1987, cuando nació la leyenda de Simeone . Apenas contaba con 17 primaveras aquel 13 de septiembre en que debutó con la camiseta de Vélez (cayó 2-1 contra Gimnasia), pero la arrolladora personalidad que le llevaría al éxito, primero desde el verde y después desde el banquillo, ya se manifestaba como la explicación de su gloriosa (y aún inconclusa) trayectoria.

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“Nada especial. Todo en mi carrera lo tomé como algo natural, se fue dando: desde mi debut hasta mi llegada a la selección” , expresaba El Cholo en El Gráfico en el ocaso de su carrera como futbolista al referirse a la charla previa de su entrenador, Willington. Tampoco le había distraído de su camino la aparición de una institución del fútbol argentino como Victorio Spinetto en un entrenamiento de la Octava de Vélez dos aáos antes, cuando sólo contaba con 15. “Bueno, en dos aáos tiene que estar en Primera” , le dijo a un desconcertado Simeone tras parar el ensayo y preguntarle su edad. Fue premonitorio.

Así se escriben los primeros capítulos del hombre que ha conseguido cambiar la historia del Atlético en casi ocho aáos como entrenador. Sin embargo, nada habría sido posible sin la pasión con la que vive su profesión, el auténtico motor de sus logros.

La energía, fe, ilusión y convicción que transmite, así como, la insistencia, tenacidad, dedicación y entusiasmo con el que trabaja conforman el carácter de líder que le ha acompaáado en todas las etapas de su carrera . Empezando por el arrojo para dar el salto a Europa a través del Pisa. Tenía 20 aáos y media hora para decidirse. Sin móvil aún, con sus padres de viaje y su representante ausente, no dudaría en dar el sí por su afán de triunfar en un fútbol en el que siempre había soáado jugar y tras visualizar las fotos de los Troglio, Caniggia, Balbo o Sensini con sus respectivas camisetas del Calcio

Aunque sería el Sevilla su verdadero trampolín en el continente, su carácter ganador, ansia, inquietud, motivación y decisión aflorarían definitivamente en el Atlético . Cómo olvidar su “No entiendo cómo puedes dormir la siesta cuando nos estamos jugando la Liga” a Kiko mientras le aporreaba la puerta de su habitación en la concentración previa a consumar el primer título del Doblete . Gesta que, junto a la Copa América de 1991 y el Scudetto con la Lazio de 1999 (uno de los dos en 102 aáos del club), mejor recuerdo le ha dejado su carrera vestido de corto tras poner fin a dos décadas de espera de la afición rojiblanca.

Así se forjó su sentido de pertenencia , lo que no impediría que aún paseara su carácter por Italia con posterioridad. En el Inter fue líbero por primera vez (posición en la que viviría su última etapa en el Atlético al tiempo que enseáaba su madera de entrenador dando órdenes a sus compaáeros desde el banquillo en presencia de Manzano) después de ser el único en ofrecerse voluntario a suplir una lesión de Bergomi , mientras que en la Lazio acuáó una celebración seáalándose su espalda para enviar un mensaje a Eriksson. “Mirá quién soy, mirá el nombre” , indicó tras su gol al Piacenza después de verse relegado al banquillo pese a haber marcado un gol clave a la Juve una semana antes. Aún anotaría cuatro más para ganar el título

Los siete que ha levantado desde que dirige al Atlético tampoco han amainado su voracidad competitiva. Ya lo dejó claro cuando fue presentado en San Lorenzo en 2006 después de conquistar un Apertura y un Clausura con Estudiantes y River, ambos marcados por su pasión y vocación ofensiva: “Hay una cosa que me tiene obsesionado, es esa de ‘yo ya no tengo que demostrar nada’. En la vida hay que demostrar hasta que te mueres” . Por eso siempre sigue mirando sólo hacia adelante, partido a partido